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HOTELES EN BARRANCAS DEL COBRE
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Barrancas del
Cobre Chihuahua
Viajar a las Barrancas del Cobre, en la Sierra Tarahumara,
es una experiencia inigualable de encuentro con la fuerza de
la naturaleza, en su máximo esplendor. Sé trata de uno de
los sistemas de barrancas más largos y profundos del mundo,
con 60 mil km de montañas, de los cuales casi la mitad
corresponde a la superficie de los precipicios. Una buena
opción para conocer algunos de los atractivos de la zona en
pocos días consiste en tomar un tour o rentar un coche en
Chihuahua para rumbo a la Sierra ir conociendo poblaciones
de interés como San Andrés, Cuauhtémoc -donde podrá comprar
los más deliciosos quesos hechos por los Menonitas-,
Carichi, Bocoyna, San Juanito -con sus extrañas formaciones
pétreas y donde lo acogerán como en casa en unas hermosas
cabañas ubicadas en pleno bosque, las de Norítari-,
siguiendo hacia San Ignacio de Arareco, para disfrutar de un
paseo por el lago que lleva este nombre y, finalmente,
pernoctar en Creel, en el tradicional hotel Parador de la
Montaña, para tomar desde ahí la ruta de Don Chepe.
En este impactante recorrido destaca el encuentro con la
Barranca de Urique, la más profunda del Estado y de México,
con 1 879 metros y la más conocida de la Sierra, pues tiene
su origen en la unión de las barrancas del Cobre y la
Tararecua. Puede admirarse en toda su majestuosidad desde la
Estación Divisadero o de Areponapuchi, si se hace el
trayecto por tren. No obstante, es posible llegar por
carretera desde Chihuahua, en unas cinco horas. También, el
sitio cuenta con pista para avionetas y desde la capital
toma 50 minutos de vuelo. La forma más tradicional de llegar
a este hermoso lugar es mediante el Ferrocarril
Chihuahua-Pacífico.
Por los estudios que se han hecho de su constitución
geológica se sabe que las barrancas están formadas
principalmente por rocas volcánicas de entre 20 y 30
millones de años de antigüedad, de plena era terciaria,
cuando un intenso vulcanismo levantó la Sierra Madre
Occidental. Durante un lapso de casi 100 millones de años se
fueron acumulando grandes cantidades de lava y millones de
toneladas de ceniza que al irse depositando, conformaron las
grandes mesetas de la sierra.
El Divisadero dispone de varios hoteles de cuatro estrellas,
por lo general repletos de turistas provenientes de todas
las latitudes, atraídos por la impactante belleza del lugar
y dispuestos a visitar otros miradores, como los de la Mesa
de Mogótabo y la de Güerachi, o a descender al fondo de la
barranca para bañarse en limpios manantiales termales,
establecer contacto con las comunidades rarámuri y adquirir
sus curiosas artesanías.
En los miradores no hay restricciones de horario. De este
modo, si es fanático de la fotografía podrá esperar las
mejores horas para conseguir excelentes impresiones del
bellísimo paisaje. El descenso a las barrancas suele durar
dos días, y si le gusta el campismo es una inmejorable
oportunidad de disfrute. Además, para los que gustan del
turismo de aventura está el río Urique, el cual se puede
recorrer en balsas acompañado por un especialista en este
deporte. También, hay renta de caballos. Sin duda, abundan
las opciones para la distracción.
Fuente: México desconocido No. 324 / febrero 2004
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